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José Manuel Estrada
Hombre de fe, de ideales que sustentó con su pluma, con su verbo apasionado y cautivante y con el ejemplo de su conducta, fue docente, periodista, político y voz admonitoria durante meses las tres décadas borrascosas que precedieron a 1890.
“La democracia –afirmó- no es el igualitarismo absoluto ni la rebelión ante las tradiciones, ni tampoco el absolutismo de las mayorías, ni el desprecio del mérito”.
Sobre la enseñanza –una de sus líneas de fuerza más poderosas- sostenía que “el éxito no depende tanto de la suma de pensamiento que se esparce, cuando de la suma de pensamientos que se suscita”. Y fue en ese campo donde su integridad tropezó con el entramado de intereses y políticas que determinaron su destitución de los cargos que ocupaba. Debió enfrentar entonces la pobreza y ante sus alumnos que acudieron a visitarlo, dijo: “Prefiero que dejéis de ser discípulos de un hombre antes que continuéis siéndolo de un cobarde”. Su actividad en el periodismo comenzó en 1868 cuando a los 26 años fundó la Revista Argentina y culminó en el diario La Unión creado por él en 1882.
Por Rómulo Beovide |