Sillones
índice de esta sección ׀ portada
Académicos Autoridades Sillones Académicos Historia de la Academia Ética Periodística Libertad de Prensa Estatuto de la Academia Boletines de la Academia Libros Actividades académicas Recortes periodísticos Información Dónde estudiar periodismo Enlaces útilesBlog de la Academia Comuníquese con nosotros
 

Natalio Botana

Estamos paralizados por la contradicción en la que hoy creemos estar obligados a vivir. Las Sociedades y los Gobiernos, parecen haberse vuelto impotentes frente al Mercado Mundial.
Al mismo tiempo, queremos mantener los Principios de Libertad, de lgualdad y de Justicia. Parece más bien una protesta moral, que un programa realista de Organización de la Sociedad. Europa Occidental es la única zona del Mundo, que está estancada.
Estados Unidos, eligió la eficiencia y la desigualdad, es un país con una riqueza y pobreza creciente. China y otros muchos, han hecho la misma elección. Otros países, se han recluido durante largos años en un proyecto político cerrado, pero un sistema principalmente del tipo Soviético, ha sido abandonado en casi todas partes porque paralizaba a la Economía.
Esto, como bien dice Alain Touraine, es el viejo cuento del "Asno de Buridán", que estando condenado a estar atado a un poste, no sabe bien si moverse para un costado o para el otro. En este caso debe apuntarse primero al "Liberalismo salvaje" y con él enriquecerse; luego ir hacia el otro costado del poste y ayudar a los más pobres y establecer una mayor y mejor justicia.
En una palabra volver a hacer lo que se hizo en el Siglo XIX, un largo centenio de Proletarización y Pauperismo, antes de que se configuraran las Políticas Sociales y que apareciese la idea de la Democracia Industrial en el Reino Unido o de que se aprobaran las primeras Leyes sobre el Trabajo en Alemania.
Pero, ¿Quién acepta tal retroceso?. ¿Quién se atreve a decir que nuestros hijos deben vivir mucho peor que nosotros, para que nuestros nietos, a lo mejor, pueden volver a tener condiciones de vida favorables?.
Muchos piden controlar un proceso de transición, que sabemos bien, es inevitable. En este asunto estamos inmersos, desde hace ya bastante tiempo. Se nos impone un nivel de estancamiento de precariedad muy elevado en la mayoría de los países occidentales, incluidos Estados Unidos de América y el Reino Unido de Gran Bretaña. Dadas las dificultades para definir y poner en marcha ese control, estamos desorientados, paralizados y al igual que el "Asno de Buridán", nos condenamos al estancamiento y a la muerte lenta que irremediablemente, nos ocasiona.
Para que sea posible una solución, es necesario en primer lugar que haya un debate político sobre los fines, los medios para alcanzarlos y la mejor manera para adaptarse, las obligaciones que nos impone la "Mundialización de la Economía". Pero para que este debate sea posible a nivel político, es necesario que los intelectuales hayan despejado el terreno.
La tarea es inmensa y cada propuesta provocará críticas, reservas y discusiones. Pero sin embargo y a pesar de todo, hay que romper el silencio. La primera idea que hay que afirmar, es que no puede haber Crecimiento Económico, si no se confía en la Economía de Producción y sin crecimiento, no puede existir una Política social satisfactoria.
En plena crisis, cada vez son más las voces que se hacen oír, para decirnos que la Civilización del Trabajo, ha terminado; lo que conlleva en la práctica a resignarse al paro, a la precariedad, a la desazón de unas condiciones de trabajo, no elegidas.

Por Roberto Tálice

 

© Academia Nacional de Periodismo - Argentina - Todos los derechos reservados
Agüero 2502, tercer piso, Biblioteca Nacional (CP 1425) Buenos Aires, Argentina
Teléfonos: (54-11) 4804-3269 // (54-11) 4806-0739 //
Comuníquese